4 jul. 2012

Arde

Arde la tierra en una inmensa vorágine
de muerte y ceniza y esparce miedo.
El agua aviva la esperanza unánime
que se pierde con el último aliento.
Pido a la tormenta que no amaine,
que mantenga impoluto su juramento.
Riega los árboles negros, da vida,
lo ruego.
El Valle se pierde en un horizonte de fuego.
Desde esta prisión lo observo, inútil.
Lloro en silencio y distingo entre el musgo seco
héroes desconocidos. Los infames se esconden.
Y volverán cubiertos de hollín.
y para muchos será una vida fútil.
Será así.


Para todas las víctimas que han sufrido, de una manera o de otra, las desgracias del incendio en Valencia. 
Mucha suerte y fuerza.

Saludos mutantes desde Genosha

22 may. 2012

Viviré en mis poemas

Impulsado por mi queridísima Alice, que me incrementó amigablemente que estoy escribiendo con la cabeza y no con el corazón, decidí hacer caso a la valenciana y escribir lo que el alma me dictase, sin caer en el pastelismo. Espero que este te convenza, vieja amiga.


Alma denigrante. Calla.
Razón oscura. Basta.

Que se apague la imaginación
y me devore la angustia.
¿Preocuparme yo?
No caeré en esa justa.

Deja caer la absenta. Abrasa.
Dulce licor prohibido. Desgasta.

Que el amor se ahogue en mi copa
y me hunda con la marea.
¿Morirme yo?
Viviré en mis poemas.

Saludos mutantes desde Genosha.   

21 may. 2012

Sin brillo zafiro.


Hice este soneto cuando mi profesor de literatura me dijo que mis poemas eran demasiado amorosos. Indignado, decidí labrar estos versos.

Lloran sal mis venas en su silencio,
abren heridas cual ojos de gatos
que, vigías mudos, arañan mi velo
y cortan las ataduras de mis manos.

Sobra el cristal que refleja el agua
marchita y anciana, sin brillo zafiro.
Lo partirá un rayo de mi fragua.
Volveré a gritar que no soy su hijo.

Mira por mi ventana de cristales
sucios y verás ardiente silencio,
la tormenta amaina y se me duerme.

Mira los agujeros de mis males
limpios y serás flamante veneno,
las gotas se evaporan y se mueren.

Saludos mutantes desde Genosha.

27 abr. 2012

Besos de escarcha

Cuando la inspiración llama a la puerta, no se puede ignorar, hay que aprovecharla. Por eso os deleito con este pequeño poema (no he contado sílabas ni nada de eso, es bastante libre) para que lo disfrutéis.


Lágrimas de miedo recorren tus miradas
ante el descampado frío, ahoga el alma
cada gota. Embarra la ira,
silencio el odio, martiriza.
Grito por momentos hacia dentro
y muero y muero y me entierro
para no morir.
Letargo eterno, sin sufrimiento.
Vuelve a llover y consigo lo que quiero,
irme, no aguanto la agonía de tus besos, 
vacíos besos de escarcha y miedo.



Saludos mutantes desde Genosha.

2 mar. 2012

Cruce de miradas

un soneto de mi puño y letra.

Y sacaré alboradas de mi chistera

para iluminar la rueca en mis adentros

que gira cansada, casi sin aliento

a causa de tus miradas indiscretas.


Mas el aire se estanca en mis pulmones

con el venir del ocaso de tus ojos,

y poso los míos en tus labios rojos

y el recuerdo me hace presa de ilusiones.


Suyas serán mis estrofas más preciadas,

las posaré en silencio tras su jergón

para que oscilen por la lóbrega alcoba.


Seré fiel guía, su lucero del alba.

Pero al despertar solo seré mención,

un corazón de mimbre que añora.


Saludos mutantes desde Genosha

22 feb. 2012

Silencio

Un pequeño poema que hice en una noche de insomnio.

Un minuto se congela.
Asimila, mira a la nada.
El silencio recorre la escena.
Piensa, sonríe sin ganas.
El pulso se acelera rápido.
Ruge, por dentro, herido.
Sus desnudos cuerpos tiemblan.
Llora, en silencio, aturdido.
Ahora mira por la ventana.
Luces amarillas adornan la noche.
Media hora y podrá irse
para que su sueño alivie los golpes.


Saludos mutantes desde Genosha.



12 feb. 2012

Me dices...

Un poema que escribí hace un tiempo. Espero que lo disfrutéis.

Me dices que no te espere, que no te mire,
que mis ojos son dos agujas que te hacen enrojecer.
Sonríes y con un gesto te despides,
que el roce indigno de nuestras manos se hacen querer.

Me dices que este juego debe acabar,
que no aguantas ese malestar de envenenadas mariposas.
No crees que mis palabras sean de verdad,
que soy tercero en discordia, las espinas de un ramo de rosas.

Me dices que no coseche esperanzas ciegas,
que recogeré sabanas secas por el sol marchito de abril.
Blasfemo por la inútil sombra que espera
y me dice que me duerma, que repose, que todo acaba aquí.

Pero me dices que no me aleje.
que no corte los hilos de plata que nos atan, aunque nos pese.
Mi media sonrisa sentencia como guadaña al trigo,
que, sin tiempo ni espacio, las roza y luego... desaparece.


Saludos mutantes desde Genosha