11 abr. 2010

Carta a Calíope

En este largo periodo de tiempo en el que he estado ausente, han pasado tantas cosas que me va a costar pillarle el ritmo a esto...
Pero bueno, una de las cosas es que he vuelto a ganar el concurso de cartas de amor de mi instituto, algo que me llena de orgullo y satisfacción ( y también mi bolsillo)
Así que voy a dejároslo aquí para que juzgueis por vosotros mismos.
Disfrutadlo:

Querida Calíope:


Han pasado tantas noches desde la última vez que te ví que ya solo recuerdo tu nombre. Calíope, Calíope, ni si quiera me acuerdo del color de tus ojos, ni del sabor de tus labios, ni de tus palabras que inspiraban mis poemas.
Te puedo decir con certeza que mi amor por ti sigue intacto, como el primer día de
lujuria irrefrenable que compartimos junto al viento, que nos acariciaba con su suave brisa,
suave como tu mirada, como tu sonrisa... O eso creo recordar entre la niebla densa y pálida que surca mi mente.

Pero nuestra historia de amor terminó como la floreciente primavera y el fuerte verano para dar paso a un gélido invierno y un otoño marchito. Y todo por mi culpa, Calíope, por únicamente mi falta de fe en ti.

La infidelidad me corroe por dentro, ya que tus hermanas me cortejaron como el
frágil mortal que soy. La alegre Euterpe junto a la danzarina Terpsícore comenzaron el
juego con tal trágico final. Talía me hacía reir a carcajadas con sus bromas. Clío me
hablaba y me enseñaba.
Urania me mostró los secretos del universo, estrellas y cometas, y Polimnia me cantaba nanas que me undía en profundos sueños donde los árboles me contaban sus secretos y las hadas me observaban tras sus ramas. Y finalmente Erato acentuó mi culpa compartiendo mi lecho con tinta y pergamino, narrando historias que se reflejaban en mi pluma negra. Pero cuando ya creía que el terror y el llanto me iba a destruir, Melpómene acudió a mi, aprovechando trágica oportunidad.

Lo siento tanto, mi querida Calíope, pues tu eres mi vida, eres mi musa, mi
corazón, la que me inspiraba cada noche entre velas y gotas de sudor en tinta negra. Pero
noto tus días de ausencia en los garabatos que dibujo en papel ajado y mustio donde antes
escribía bellos poemas comparados solo con divino poder. Los ojos que antes miraban con cariño ahora ni siquiera me observan, aunque juraría que si lo hicieran,
me juzgarían como el culpable que soy.

Pero también noto rabia, ira acumulada durante mucho tiempo, porque también sé que tu no eres mujer de un solo hombre, que también cortejas a otros poetas, otros filósofos, que no soy el único y por tanto merezco más que sea un poco de atención, que al menos esta carta sea leída, que comprendas mi dolor y mi furia incontenible que sale con cada golpe de puño en la mesa al saber que no estás, con cada lágrima caída por notar tu eterna ausencia, ausencia que se graba en mis entrañas y no desea salir.

Dudo que esta carta enmiende mis actos, pero al menos espero que entiendas que tu
eras mis inspiración, y sin ti no soy más que polvo y ceniza.


Adiós Calíope. Siempre tuyo.

Warnert Lovely.



Saludos mutantes desde Genosha.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cada día mejoras en tus cartas Warnert,pero esta de Caliope me ha encantado,sigue asi con tus cartas,poesias y relatos

un saludo.

Nessa dijo...

simplemente...me encantó. Quiero que siga expresándote de esa manera ..felicitaciones. ^^

un beso