13 jul. 2009

Fin de la noche. Paso a un nuevo día

Bueno, ayer hice un pequeño relato ya que me sentía algo inspirado. Aproveche quee staba algo bajo de animos para hacer lo que siempre hago en esos momentos, escribir, así que aquí os dejo la historia.
Se titula: Fin de la noche. Paso a un nuevo día.

La playa estaba vacía y el aroma a oceano invadía los pulmones del joven que observaba su oleaje que rompía en la orilla, condenado a crearse y en cuestión de segundos deshacerse para volver a nacer, como Prometeo, como Fénix, como él mismo.
Sus pies estaban descalzos y éstos acariciaban la arena blanca y fría que se moldeaba a su paso, dejando las huellas tras él. Las huellas de un joven con el corazón roto.
Su reloj marcaba las cinco, indicando que pronto amanecería, así que se dispuso a ir al cabo donde se podría ver perfectamente la salida del sol, un sueño que quería cumplir desde hace tiempo, pero no en esas circustancias. Avanzó por la playa, mientras las gaviotas surcaban el cielo y el viento hacia mover las pequeñas dunas que se formaban, mientras que su camisa blanca se pegaba a su piel, dejando ver su musculatura leve pero formada a la perfección. Su pelo negro como la ceniza de una hoguera ondeaba lentamente, al compás de las olas, como si fueran una, despeinando al joven que no parecía atender a otra cosa más que al latir de su corazón.
No había sonrisa ni muestra de felicidad en su cara, y sus puños, cerrados fuertemente mostraban en el odio y tristeza. Tan fuerte se apretaba que la sangre no tardó en aparecer, goteando y dejando un pequeño rastro que enseguida fue tapado por la arena.
Su amor verdadero, aquel que juró que siempre estarían juntos se esfumó para siempre cuando se subió a aquella moto. Su amante sonreía levemente, sin casco y con una chupa de cuero que le hacía parecer duro. Lástima que esa dureza no sirviera en el accidente de tráfico que tendría años después.
Ella le miró por última vez desde la visera del casco y una lágrima que él no vió surcó su mejilla. Esa fue la única muestra de tristeza antes de partir para siempre.
Subió al fin aquel chico hasta el cabo más alto de allí. Las cinco y media eran ya, y el cielo estaba despejado, como si ese amanecer estuviera hecho esclusivamente para él.
El latir de su corazón aceleró mientras los primeros rayos de sol comenzaban a aparecer, iluminándole. Sus ojos se empañaron, cegándole, pero solo tuvo que pestañear para aclarse la vista.
El sol estaba naciendo de nuevo, emergiendo del mar como si de un dios se tratara. Había demostrado que la noche no podía vencer al amanecer, pero aquel chico no pensó en ello. Sonrió por última vez y se precipitó al vacio, hacia las rocas que le esperaban, oscuras y silenciosas, al igual que la muerte.
Un manto de sombras le rodeó y como si de una vela se tratara, se apagó, formando parte de la naturaleza.
El sol se alzó en el cielo completamente, y dio paso a un nuevo día.


Saludos mutantes desde Genosha

1 comentario:

Lu dijo...

Me gusta mucho como escribes, llegue aqui por el link que dejaste en el foro, y por cierto, no nos abandones ¬¬ !

Más aun, debes continuar el fic que subiste. Saludos, cuidate y espero verte pronto


Lu/Rogue . [del foro de New x-men xD]