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En principio la película te transporta a la Londres victoriana de una forma bastante notable. Contaminación, trajes bonitos y secretos oscuros. Dorian ( Ben Barnes) es un joven inocente y bello que llega a la ciudad nuevamente para heredar el dinero de su difunto abuelo. En uno de sus conciertos conoce al pintor Basil Hallward ( Ben Chaplin) que desea retratar su extrema belleza. En una de las fiestas conoce tamién a Lord Henry Wotton ( Colin Firth) que será su mentor en el mundo de la lujuria y el pecado, poniendo como excusa el tiempo.
El guión esta bastante bien conseguido, a pesar de que en la novela las escenas son quizás un poco más brutales, consigue llenar la pantalla de erotismo desenfrenado.
Se centra mucho en el drama más que en los asesinatos y las barbaridades que comete el eterno londinense.
Lo que más me decepcionó es que la maquetación de la película era realmente horrible. Podía tener escenas de cámaras perfectas, para luego dar un salto de tiempo demasiado brusco y romper toda la esencia.
Lord Henry y Dorian

Un reparto bastante interesante. Vemos caras conocidas como a Fiona Shaw ( Harry Potter) o Carolines Goodall ( My life in ruins) como a jóvenes promesas como Rachel Hurd Wood (Peter Pan, Solomon Kane) o el mismo Ben Barnes.
La interpretación tampoco sobresale mucho. Un acento bastante marcado en la versión original, mientras que el doblaje la perfección a la hora de hablar es hasta irritante.
Sobra un poco de drama y faltaría algo más de odio y rabia en el mismo Dorian, pero fue una excelente elección el elegir a Ben para dicho papel.
Un Dorian cansado de la inmortalidad
En resumen, vale la pena verla una tarde en casa con tu pareja o solo y comentarla un poco. A mi personalmente em gustó, ya que soy fan del libro y de varios actores que salen en la peli. Pero aun así no sobresale de lo común.
Eso es todo amigos, saludos mutantes desde Genosha