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22 nov 2011

Triana Dormida despierta.


Bueno, en clase de inglés no es que haya mucho que hacer así que aprovecho y os enseño un relato que acabo de escribir. Disfrutadlo:



Triana se mece entre el día y la noche. Es esa hora que no tiene momento, no tiene minutos. Vago por sus calles en vela, solitario. Me gusta esa hora en la que no hay tráfico y el único ruido que hay es el del silencio opaco, roto por el aislado ulular de palomas medio dormidas.


Acaricio la pared de un edificio sin nombre pero con alma que me responde con arrugas del paso del tiempo. Me encanta esa hora, cuando no hay relojes.


Pobre, pobre Triana. Antes era pura y casta, pero fue violada hace tanto por las obras, la construcción, las tarjetas de crédito y bolsas de plástico. Me compadezco pues soy parte de su espíritu, soy una de sus venas, uno de sus profetas.


Me gusta sentir el viento golpear mi rostro, remover mi pelo con la brisa. Pero me queda poco tiempo, tiempo que debo disfrutar al máximo ya que la noche es solo mi amiga. Odio el día, ya que hay demasiada gente, aunque a veces posan junto a mi como si fuera alguien importante. Pero no soy más que una persona cualquiera, un anónimo entre tantos. Mas me halaga, no voy a negarlo.


Una tórtola se posa en mi hombro. Son mis compañeras aunque a veces deciden usarme de letrina, pero es normal en algo como yo. Me siento en un banco, cansado de caminar durante toda la noche por mis propias calles, hermanas de sangre y cemento. El sol está a punto de salir y es hora de que duerma para que la ciudad despierte. Cuando la carga sangrante del carro de Helios asoma por las rendijas de las callejuelas y baña mi piel, esta comienza a tornarse color cobrizo. Finalmente mi pelo se endurece hasta ser de metal y mis ojos se cierran, volviéndose brillantes. Buenas noches, Triana Despierta.



Saludos mutantes desde Genosha

10 oct 2011

Espero



¿Por qué espero? No se. Un milagro, un suceso, algo que no me haga enloquecer.
¿Por qué te espero? No vale la pena, pero aun así siento que pue

des llegar de un momento a otro, como un sueño. Volver a dormirme esperando que reaparezcas y que los minutos se queden cortos.

Y me siento estancado, entre las manecillas que no avanzan, me siento con Presente a mirar a Pasado de reojo, sonrojado, mientras Futuro toca a la puerta, pero no me apetece abrir ahora, estoy cansado.
¿Por qué miento? Y cuando digo la verdad suena a mentira, a silencio.
¿Por qué te miento? Porque la verdad es más dolorosa que lo que realmente deseo contarte. Contarte al oído mil historias, mil cuentos, en el que tu y yo somos los protagonistas. Tú, como no, la princesa. Yo, el lobo feroz, la bestia perseguida, el malo de la película.

Y roto por dentro, espero, mintiendo y con miedo, esperando a que me digas, solo una vez, ''te quiero''

25 sept 2011

A tres metros...bajo tierra

Sepultado. Sepultado entre un suelo gris y un cielo nublado. Y sé que si vuelo en cualquier otra dirección saldré de esta cárcel de arena y agua salada. Y joder que si quiero, lo necesito casi, como una droga dulce, pero me anclan con cadenas tibias de chantaje y mentiras.

Sepultado. Sepultado a tres metros bajo tierra, en letargo, en un sueño largo e imperecedero. Sepultado y solo... una soledad que a veces sabe a libertad... solo a veces, hasta que tu llegas y me sonríes. Joder, esa sonrisa que da vida y en seguida me la quitas como un segador el trigo a la tierra.

Sepultado. Sepultado marcharé a la orilla para dejarme llevar por la marea indecente que me balancea de un lado a otro, como un diábolo ciego, casi sin vida, muerto.

Sepultado. Sepultado me despido de los buenos ratos, de las migajas que me diste haciéndome creer que había un manjar tras el telón...cuando solo había restos de ilusión... y con ello te digo adios.

Saludos mutantes desde Genosha

17 ago 2011

Viejo corazón

Bueno, prometí a un compañero de trabajo y amigo que editase el blog de una vez, y aunque no he podido hacerlo de lo que quería ( una crítica de la espectacular Capitán América) hoy me he levantado inspirado, y he escrito un pequeño microrrelato de apenas unos párrafos, una conversación ajena, espero que disfrutéis de '' Viejo corazón''

-hola.
- hola.
- ¿ qué tal estás?
- Bien, ¿y tu?
- bien.
- Te veo apagado.
- Es mi nuevo corazón, no funciona bien.
- ¿ por qué? ¿ qué le pasaba al anterior?
- Estaba malcosido, tuve que cambiarlo, demasiadas heridas.
- ¿ Y al nuevo qué le pasa?
- Es un viejo reloj de cuco, es bello ver como canta las horas con cada latido. Es un corazón nuevo, puro, sin cicatrices
ni remiendos baratos hechos con alcohol. Este está más en forma, no ha pasado noches en vela esperando una llamada
o un mensaje. El corazón de cuco además es elegante, cada compás en su sitio, el otro solo emitía gritos de pena y glorias pasadas,
caducadas. El nuevo me permite correr, saltar de alegría con más fuerza que nunca, no como el otro, que solo me permitía caminar hasta
una esquina para luego retroceder, con miedo a encontrarme a antiguas pesadillas, amores prohibidos, esfinges de tiza...
- Parece perfecto, no se qué ves de malo.
- Simplemente...hecho de menos mi viejo y maltrecho corazón.

Inspirado en '' La mecánica el corazón'' de Mathias Malzieu.

Saludos mutantes desde Genosha.

21 jul 2011

Y en mi ventana...

Puesto a que al final conseguí trabajo y me ocupa todos los días de lunes a sabado, no he tenido tiempo de hacer nada... salvo un pequeño ensayo al más puro estilo romanticista oscuro. Que lo disfruteis.

Y en mi ventana se ve la calle. A pesar de que mi lámpara ilumina como una pequeña estrella, la noche se ve fría, oscura, casi negra... Las farolas impiden que las pesadillas crucen el umbral de la realidad y el cristal helado me relaja, controlando mi respiración agitada. Una gota de sudor fría se aventura por mi espalda y noto que te hecho en falta... Ojos de Parca, uñas como guadañas, labios como dulce agua del río Lethe.. Lethe.. bello nombre del olvido, de licor amargo, de absenta roja que corre por mis labios...mis labios que son tuyos al fin y al cabo.

Ya no me reuno con el diablo ¿para qué? para que me deje de nuevo plantado? otras almas más importantes, por eso está tan ocupado... Ya la mia vale poco, pues no le intereso ni al Opio de Plutón, que me ha echado del letargo que me tenía guardado...hasta hoy.


Saludos mutantes desde Genosha.

20 nov 2010

Ojos rojos

Hace unos días envié un micro relato a la web el ojo de la gata, que se encarga de organizar un concurso de relatos cortos. Con cada ganador, se va haciendo un libro y me he registrado para participar. Aun no se saben los ganadores, pero os dejo por aquí el mio. Espero que haya suerte:

Observé su cara arañada y desfigurada, sin expresión. Me arrodillé frente a mi esposa y mis lágrimas se derramaron por mis mejillas sucias y enrojecidas por el alcohol que corría por mis venas. Apenas la reconocía, su olor se confundía con el hedor de la sangre y mi sudor frío, y su cara de espanto era velada por las marcas de garras.
Ligeros jadeos escaparon de mi garganta mientras a mi espalda le oía perfectamente. Aferré mi esposa con ternura y giré mi cara hacia atrás, notando esos ojos rojos, sabiendo que sería lo último que vería. Yo sería el siguiente.

Espero que os haya gustado y recordad, cruzad los dedos para que salga elegido.

Saludos mutante desde Genosha.

22 jun 2010

Dos minutos de antelación

Sigo con los microrrelatos (son las únicas historias que acabo por lo que estoy viendo), siguiendo en mi linea de ficción. Este microhistorieta es bastante corta, pero me quedó bonita. Que la disfruteis.

La gente ve el futuro, aun que ellos no lo crean. Pero no hablamos de premoniciones ni nada por el estilo, más bien... La gente ve el futuro con cada segundo que pasa. Por eso dicen que el presente es relativo, y el futuro mucho más ya que no sabes que te va a deparar. Pero yo lo se. Quizás sea el único que tenga este don, pero soy capaz de ver lo que pasará dentro de dos minutos. Ahora veo a una mujer gritarle a su hijo para que vuelva a sus faldas, a un hombre tirar el cigarro desde la ventana de un décimo piso, impactando el objeto encima de un transeunte. Veo a un hombre muy parecido a mi siendo arrollado por un furgón rojo... Creo que esperaré a que el semáforo se ponga en verde.

Saludos mutantes desde Genosha.

13 jul 2009

Fin de la noche. Paso a un nuevo día

Bueno, ayer hice un pequeño relato ya que me sentía algo inspirado. Aproveche quee staba algo bajo de animos para hacer lo que siempre hago en esos momentos, escribir, así que aquí os dejo la historia.
Se titula: Fin de la noche. Paso a un nuevo día.

La playa estaba vacía y el aroma a oceano invadía los pulmones del joven que observaba su oleaje que rompía en la orilla, condenado a crearse y en cuestión de segundos deshacerse para volver a nacer, como Prometeo, como Fénix, como él mismo.
Sus pies estaban descalzos y éstos acariciaban la arena blanca y fría que se moldeaba a su paso, dejando las huellas tras él. Las huellas de un joven con el corazón roto.
Su reloj marcaba las cinco, indicando que pronto amanecería, así que se dispuso a ir al cabo donde se podría ver perfectamente la salida del sol, un sueño que quería cumplir desde hace tiempo, pero no en esas circustancias. Avanzó por la playa, mientras las gaviotas surcaban el cielo y el viento hacia mover las pequeñas dunas que se formaban, mientras que su camisa blanca se pegaba a su piel, dejando ver su musculatura leve pero formada a la perfección. Su pelo negro como la ceniza de una hoguera ondeaba lentamente, al compás de las olas, como si fueran una, despeinando al joven que no parecía atender a otra cosa más que al latir de su corazón.
No había sonrisa ni muestra de felicidad en su cara, y sus puños, cerrados fuertemente mostraban en el odio y tristeza. Tan fuerte se apretaba que la sangre no tardó en aparecer, goteando y dejando un pequeño rastro que enseguida fue tapado por la arena.
Su amor verdadero, aquel que juró que siempre estarían juntos se esfumó para siempre cuando se subió a aquella moto. Su amante sonreía levemente, sin casco y con una chupa de cuero que le hacía parecer duro. Lástima que esa dureza no sirviera en el accidente de tráfico que tendría años después.
Ella le miró por última vez desde la visera del casco y una lágrima que él no vió surcó su mejilla. Esa fue la única muestra de tristeza antes de partir para siempre.
Subió al fin aquel chico hasta el cabo más alto de allí. Las cinco y media eran ya, y el cielo estaba despejado, como si ese amanecer estuviera hecho esclusivamente para él.
El latir de su corazón aceleró mientras los primeros rayos de sol comenzaban a aparecer, iluminándole. Sus ojos se empañaron, cegándole, pero solo tuvo que pestañear para aclarse la vista.
El sol estaba naciendo de nuevo, emergiendo del mar como si de un dios se tratara. Había demostrado que la noche no podía vencer al amanecer, pero aquel chico no pensó en ello. Sonrió por última vez y se precipitó al vacio, hacia las rocas que le esperaban, oscuras y silenciosas, al igual que la muerte.
Un manto de sombras le rodeó y como si de una vela se tratara, se apagó, formando parte de la naturaleza.
El sol se alzó en el cielo completamente, y dio paso a un nuevo día.


Saludos mutantes desde Genosha

20 jun 2009

Hoy toca un relato: El sendero

Pues indagando por mi viejo baul de cuentos e historietas varias ( Archivos de programa/cosas escritas/relatos/cuentos terminados) he encontrado un pequeño relato que presenté en su día a un concurso (el cual quedé, si no recuerdo mal, segundo) y me gustaría compartirlo con vosotros, queridos lectores.
El relato se titula:
''El Sendero''


Camino despacio por el sendero de tierra, y también algo

dormido, he de decir. Vuelvo de los campos de trigo de

mi padre, después de haber trabajado horas y horas.

Todo está oscuro, pero la luna llena me ilumina

tenuemente el camino, que ya sé de memoria. A mis

lados se abre una extensa llanura hasta donde

alcanza la vista.

El camino sigue y ya se pueden distinguir las primeras

luces del pueblo que me espera, en silencio, como siempre.

Siento un dolor agudo en los hombros y en el pecho,

supongo que del trabajo, como siempre.

Las luces crecen. Oigo un lejano aullido, acompañado de

la brisa invernal. Lobos. Acelero el paso, será lo mejor.

Tengo dieciocho años y llevo trabajando desde los diez,

como la mayoría de los niños de mi edad. En cambio, las

chicas se quedan en casa, ayudando en las tareas

domésticas a sus madres.

El aullido se repite, esta vez más cerca. Aprieto todo lo

que puedo el paso, distinguiendo ya las primeras casas.

En mi infancia había pasado malas noches por los

cuentos que me narraba mi padre sobre criaturas

malvadas que se ocultaban en las sombras. Pero

con el paso del tiempo comencé a no creer todo lo que

me narraba, incluso a dormir toda la noche sin que me

acosaran las pesadillas.

Aunque hay veces que el alma me traiciona cuando

camino de noche por este sendero que hoy recorro, y me

vuelve a la mente la pesadilla que siempre me tortura..

Acabo corriendo, mientras creo oír a mi espalda algo

que no es humano, una bestia que me sigue, una sombra,

un demonio que no deja de atormentarme.

Lloro, no puedo dejar de llorar, mientras cruzo la franja

que separa la llanura del pueblo.

Corro lo más deprisa que me permiten mis piernas

mientras pido auxilio.

Pero parece que ni un alma piadosa me escucha.

Puedo ver mi casa, mas también oigo a la bestia, a la

sombra amenazante e imparable que se cierne sobre mí.

Al fin llego, aliviado, a mi portal. Intento abrir la

puerta, que se obstina en permanecer atascada.

Grito, pero no me oigo. Se abalanza sobre mí, me clava

sus garras, me arrastra… grito, lloro, pido auxilio… de

repente…

Despierto en el campo de trigo. Es de noche. Empiezo a

andar, como siempre, por el camino de tierra. Me rodea

una extensa llanura hasta donde alcanza la vista,

mientras distingo, gracias a la luna llena, las primera

luces del pueblo que me espera, en silencio, como

siempre…


¿Qué os ha parecido? A mi me gusta como queda, francamente.

Saludos mutantes desde Genosha

29 abr 2009

Cinco Balas

Bueno, después de pasar un pequeño bache de inspiración (en el cual sigo, aunque digan que no hee scrito otro pequeño relato, ya que el de ''despertar eterno'' no me gusto mucho. Este se titulo ''cinco balas'' y lo escribí a partir de una noticia que leí hace un tiempo en la que un hobmre amtaba a su mujer porque mantenía relaciones sexuales con un amante.

Bueno, se la dedico a todos aquellos que sufrir de esto mismo, o sencillamente para quien les entra el morbo de saber que piensa la persona.
Con todos ustedes '' Cinco Balas''

Es extraño pensar que, cuando tienes un arma en la mano, te crees Dios. La vida de la persona depende de un pequeño gatillo... o de tu vanidad, depende de la situación. En mi caso, de la vanidad.

Llevaba meses sospechando de que mi mujer se acostaba con otro hombre y que ese hombre resultó ser mi mejor amigo. Parece la típica historia en el que el marido se vuelve alcohólico y la mujer se larga con el vecino... Pero no es así.

Me remontaré algunos años atrás, para explicar bien la historia de mi vida.
Todo comenzó bajo el techo de un pajar, en el que yo y mi futura esposa yacíamos entre la paja uniéndonos en cuerpo y alma, satisfaciendo nuestra sed de erotismo y pasión. Por esa época el preservativo no se destilaba como el vino, así que un mes después vinieron los vómitos, mareos... Y la escopeta de su padre en mi nuca, diciéndome que me casaba con ella o me volaría la cabeza. Y claro, en un pueblo, donde la ley la tienen los habitantes, o hacías caso o sencillamente te mataban, no había más. Yo tenía dieciocho años y, obviamente, apreciaba mi vida tanto como ustedes, queridos lectores, la vuestra, así que acepté. En la iglesia del pueblo nos casamos, ella sonriente y con la barriga ya de seis meses, y yo sabiendo que acababa de perder toda mi adolescencia. El banquete espléndido, jamón de pueblo, el mejor vino de la cosecha y el buey asado mas grande de todos... yo seguía pensando en mi vida echada por la borda, mientras mi mujer reía con sus amigas y pensaba en el nombre del bebé.
Al octavo mes de estar en cinta, en el hospital de la ciudad más cercana, el niño nació muerto.
Aún después de cinco años desconozco el motivo de su muerte, no se si por asfixia o por que ya estaba muerto cuando se empezó a desarrollar, actualmente ni me importa.

Nos mudamos a la ciudad, a un piso alquilado de dos habitaciones donde vivíamos perfectamente, al principio. Aún estaba muy reciente la muerte del bebé así que hablabamos poco del tema y apenas hacíamos el amor. Por cierto, si os interesa, el niño se iva a llamar James, como su abuelo materno.
Conseguí un trabajo estable en una pequeña empresa, de contable, con un sueldo más o menos alto para la situación económica del país. Pero lo importante es que pagaba la casa, la comida y aún me sobraba para los caprichos de mi mujer.

Pasaron los años y mi vida se mantubo en un estado de trabajo, casa, casa, trabajo. La señora del hogar se pasaba noches ausentes y yo veía la tele, apenas sin preocuparme, por lo menos en esos momentos.

Un día, con las sospechas de que mi mejor amigo y compañero de trabajo se estaba acostando con mi querida esposa, compré un revólver 357 magnum, calibre americano con cinco cartuchos en el tambor. Aún me resulta gracioso lo fácil que es comprar un arma en este país, hasta me da vergüenza.

Las doce marcó en el reloj de mi muñeca, un viejo regalo de mi padre antes de morir, y subí las escaleras del bloque con el arma en la mano, tranquilo, sin ninguna preocupación en mí. Abrí silenciosamente la puerta y entré, cerrando tras de mi y dirigiéndome hacia el cuarto de invitados. Mi mujer era lista, esa habitación apenas se usaba y ahí podía hechar todo los polvos que quisiera, pero sus gemidos llegaban hasta la sala de estar. Avancé y abrí la puerta del cuarto con el mismo silencio con el que crucé la casa. Ella estaba a cuatro patas y mi mejor amigo detrás, dándole lo que yo hacía tiempo que no le daba a mi esposa, placer.
Levanté el revólver y le disparé, volándole un brazo al tipo. Su grito no fue comparable al de mi mujer, que se tapó y me pidió que no hiciera nada. No sirvió de mucho. Cuatro balas. Disparé de nuevo, esta vez dándole a la entrepierna al señor, volando prácticamente toda su parte baja del tronco. Tres balas. Sus gritos me perturbaban, perturbaban mi tranquilidad. Le volé la cabeza, quedandome con dos balas.
Me acerqué a la cama y mi mujer me suplicaba clemencia, compasión e incluso perdón por sus actos, pero ya no le hacía caso, solo a sus gemidos de antes y a sus gritos de ahora, que tanto me molestaban. Con ella fui algo más compasivo y le disparé a la cabeza directamente, matándola al instante. Una bala. Salí del cuarto y miré todo lo que había conseguido por el capricho de una mujer y la locura de su padre. Un piso, una tele, una cama, comida... Y mi vida desperdiciada.

Es extraño pensar que, cuando tienes un arma en la mano, te crees Dios, y de verdad lo crees.
Coloqué el cañón del arma en mi barbilla, pegada a la nuez para asegurarme de que la bala atravesaría toda mi cara. Si, te crees Dios... Se acabó. Aprieto el gatillo.
Cero balas.

Saludos mutantes desde Genosha.

25 abr 2009

Despertar eterno

Últimamente andaba poco inspirado, por H o por B nada venía a la mente de este perturbado friki. Ni poesia, ni relatos cortos ni los guiones que tengo en proyecto.
Pero la inspiración ha vuelto de sus vacaciones cuando me dieron el segundo premio de un concurso literario al cual me presenté con un cuento llamado ''despertar eterno'' Como premio, 35 euritos, que me salva de algunos apuros. El relato está basado en uno de los castigos creados por Morfeo, el eterno de la saga ''the sandman''

Pues os dejo por aquí el relato, espero que os mole.

Desperté. A pesar de que ya tenía diecisiete años había vuelto a mojar la cama. Me maldije por dentro y me levanté, acosado de nuevo por las pesadillas y me dispuse a encender la luz. Mis pupilas se dilataron y tuve que taparme el rostro y, al incorporarme, apollarme en la pared para no caer.
Salí de la habitación para buscar la ropa de cama nueva cuando vi la luz de la cocina encendida. ''¿Quén estará levantado a esas horas?'' pensé mientras avancé por el pasillo, dirección al lugar donde parecía haber una sombra.
-¿mamá?-dije mientras entraba por la puerta, rascándome la cabeza-- oye ¿podrías darme...?-la pregunta se quedó en el aire y fue acompañado por un grito, al ver a mi madre colgada de una cuerda dando leves vueltas en círculo. Cuando sus ojos se posaron en mi, desorbitados, grité a un más fuerte, llevándome las manos a la cabeza, entonces...

Desperté, tosiendo levemente y agarrándome la garganta. Las pesadillas habían vuelto a acosarme. Me levanté comprovando antes si me habia meado en la cama. Por suerte no fue así. Encendí la luz y me estiré haciendo crujir mis huesos de la espalda mientras me ponía una camisa y me acercaba a la puerta. Cuando la abrí vi que alguien estaba en la casa a oscuras, ya que oí ruidos en el salón. Agarré mi bate de beisbol de cuando jugaba en el instituto y lo aferré con fuerza, deslizándome por la pared del pasillo. Cuando llegué a la sala encendí la luz y levanté el bate, pero lo que vi me paralizó. Lo que parecía un hombre mutante estaba comiéndose a mi propia madre, mientras parecía violarla a pesar de que ya no estaba con vida. Posé lentamente mi vista en el otro ser que estaba abusando de mi hermana, esta si, desgraciadamente para ella, viva. No parecía poder hablar, pero sus ojos denotaban terror y parecía intentar decirme, con su mirada partida, que la ayudara. Pero mi cuerpo no reaccionó. Las extrañas criaturas se giraron hacia mi y me gritaron, o más bien rugieron, mientras se lanzaban contra mi. Noté sus mordiscos, sus tirones, mis huesos ceder ante sus fuertes apretones, pero no podía gritar. Cuando creía todo perdido...

Desperté mientras agitaba levemente los brazos intentando apartar a algo que no existía. Jadeé al darme cuenta de que solo era un sueño.Sonreí y encendí la luz. Nada, solo mi cuarto, como lo dejé anoche, con la pantalla del ordenador apagada pero la máquina encendida. Me levanté y me dirijí a la cocina. Encendí todas las luces posibles sin importarme lo más mínimo el que mi familia estuviera durmiendo, ya que mis nervios seguían alterados.
Llegué a la cocina y cojí un baso,con la piel de gallina. Acto seguido lo llené de agua casi hasta el borde. Miré el recipiente y me lo acerqué a mis labios, bebiendo un poco y cerrando los ojos, procurando disfrutar lo más posible del líquido. Noté que estaba demasiado espeso y sabía demasiado a metal. Al abrir los ojos y apartar el baso, una arcada salió de mi garganta. Era sangre lo que me estaba bebiendo. Dejé caer la taza al suelo y me aparté a tiempo para que los cristales no me cortaran, esparcidos ahora por el suelo junto a la sangre.
Corrí como alma que lleva el diablo, gritando hacia el cuarto de mi madre y encendiendo la luz de la habitación hablé, tartamudeando sin poder evitarlo.
-mamá, hay san...- eso debía de ser una pesadilla. Mi madre estaba tumbada en la cama con varias inyecciones en su cuerpo, inyecciones que comunicaban a unos tubos que drenaban su sangre y los dejaban caer en baldes. Una mujer, sentada en una silla cerca de ella me miró y sonrió.
-¿No está al gusto del señor la bebida favorita de la casa?- entonces fue mi madre la que habló con total claridad, mirándome.
-Hijo, no me digas que has vuelto a desperdiciar la sangre...maldito desagradecido- me gritó y se levantó, aun con los tubos drenándole la sangre y dirigiéndose hacia mi. Caí al suelo y gateé aterrado, mientras me encontraba a mi hermana en su cama, con la misma pinta, desnuda, y la sangre callendo. Me miraba con claridad mientras otra mujer desconocida le leía algo.
-¿Qué pasa hermanito, no te gusta la sangre ahora o qué?- Volví a gritar para que derrepente...

Desperté tosiendo con pesadez. Otro sueño. Maldije para mi mismo mientras me incorporaba echando las sábanas hacia un lado e incorporándome, tosiendo otra vez. Me dirijí al baño mientras me rascaba el trasero.
Encendí la luz del baño y me miré al espejo. Volví a toser y abrí uno de los muebles, sacando unas pastillas para poder dormir. Cerré la puertecita para volver a mirarme de nuevo, con cansancio, cansancio que se reflejaba en las enormes ojeras que tenía. Tosí inevitablemente sin poder decir otra cosa que:
-joder...- me tomé dos de las pastillas con algo de agua del grifo y tosí, tosí, tosí como si me hubiera tragado tres kilos de polvo. Me aferré al labamanos y escupí, tosiendo. Otra vez, y otra, y otra, sin poder parar vomité y vi, con pudor, que estaba escupiendo cucarachas. Volví a vomitar por el asco y el jugo de lo que parecía mi cena junto a esos asquerosos insectos. No podía parar de vomitar, notando como me desidrataba poco a poco. El labamanos se desbordo y el vómito, junto a las cucarachas, calleron al suelo, manchando mis pies.Podía notar perféctamente las cucarachas subir por mis piernas, colándose por mis pantalones. De pronto...

Desperté. Otra pesadilla. Me levanté y miré a mi alrededor, encendiendo la luz, asegurándome de que estaba despierto, pellizcandome un par de veces bien fuerte en mis brazos. Sonreí al comprobar que sí estaba despierto.
-un baso de agua me calmará un poco.- Me dije, saliendo de mi cuarto en dirección a la cocina.
Sin saber por qué, una parte de mi subconsciente me dijo que eso ya lo había vivido, como si estuviera dentro de otra pesadilla y que iva a despertar en cualquier momento por alguna escena asquerosa o terrorífica. Me quité ese pensamiento de la cabeza, riendo.
- Si claro, un sueño dentro de otro, y que más- Me burlé de mi mismo y me serví algo de agua, bebiendo, mientras creí oir algo en el pasillo, como si alguien avanzara por él a esas horas de la noche.
-¿Mamá?

Saludos mutandes desde Genosha

19 oct 2008

Santa Ira

Bueno, hoy os dejo por aquí un pequeño relato que he hecho hace poquito, espero que os guste.

La noche era fría, como todas las noches de invierno en el pequeño pueblo de Santa Ira.
Los columpios rechinaban notoriamente, las ventanas crujían, y el viento se colaba entre
Las puertas y las rendijas de las casas, como un ladrón que jamás encuentra lo que
Quiere. Ya no sonaba la campana de la iglesia, ni la voz de los niños corriendo por las
Calles de tierra, ni el anciano que siempre estaba sentado en la misma silla de su porche,
Esperando a que la muerte le hiciera una visita.
Un aullido de lobo se oía en la noche.
Era un pueblo fantasma.
Pero antes de serlo era un lugar próspero, antes de que el diablo apareciera en forma de
Forastero, con una capa raída y un sombrero Stenton.
''oid mis sabias palabras...'' decía él, con la voz alegre y
Y a la vez mortal, como el veneno de una serpiente, dulce.
El alcalde, la madame, el monje y el anciano del porche se acercaron al forastero junto
Al resto del pueblo, absortos por su voz profunda y extraña, una belleza que sin duda
Sería el fin para la alegre gente de Santa Ira.
Días después, todos trataban al forastero como a uno más. La madame dejaba que
Visitara el burdel del pueblo cuanto quisiese, el alcalde le pedía consejo para el pueblo
Y su mandato, El monje comía con él los exquisitos manjares que por ese entonces tenía
La iglesia, el anciano del porche jugaba con Forastero al ajedrez cada tarde…una
Escena que Estremecía a una persona…la única persona que pensaba que aquel hombre,
Ese extraño Forastero, no era de fiar.
Una joven aldeana de no más de dieciséis años, bella, con el pelo tan negro como la
Pluma de un cuervo, los ojos azules como el zafiro en un anillo, y la piel blanca, a pesar
De que el pueblo estaba en pleno desierto y las mujeres, por lo general, eran de tez
Morena.
Jamás acudía a las reuniones que daba el forastero, que prometía bienestar al pueblo si
Hacían lo que pedía. Vender algunas tierras, dejar que entraran hombres (la mayoría
No muy buenas compañías) y de más calumnias que eran supuestamente buenas
Para la prosperidad de Santa Ira.
Ella no se fiaba. Habló con la madame, con el alcalde, con el monje y el anciano, pero
Nadie la creía. ¿Quién querría el mal para ese pequeño pueblo? Y menos un hombre
Que hacía algo bueno por Santa Ira.
Los meses transcurrieron. Peleas en los bares, disturbios en el banco, asesinatos en los
Callejones… y todo por Forastero. Pero éste siempre tenía algo de decir, algunas
Excusa. Y entonces empezaron a escuchar a la joven aldeana de pelo negro.
No pasó inadvertida mucho tiempo. El demonio, es decir, Forastero, se dio cuenta
De que la culpa de que los aldeanos sospecharan y se quejaran de él era por
La aldeana revolucionaria.
Había sido elegido alcalde, puesto a que el anterior había desaparecido en extrañas
Circunstancias. Una noche, la aldeana se peinaba frente a su tocador, sonriendo pues
Cada día conseguía que el pueblo abriera más los ojos tapados por la venda de Forastero. De repente alguien tocó a su puerta y la chica abrió. Su sonrisa se borró
Al ver frente a ella a dos de los matones de Forastero.
Estos la cogieron y se la llevaron entre forcejeos inútiles departe de la joven.
La llevaron hasta el demonio, que, sentado en su silla, la observaba sonriente.
'' Creo que sois demasiado protestona...pequeña.'' había dicho él, con su
Sonrisa perturbadora, que hizo estremecer nuevamente a la muchacha.
No habló más en toda la noche. Atada a la cama, la aldeana intentaba
Soltarse, pero era inútil. Durante doce horas de oscuridad, la aldeana había visto la
Verdadera cara de Forastero. La cara del demonio. La violó, la torturó y luego la mató
Decapitada.
Fue el error de Forastero.
A la mañana siguiente, la ausencia de la joven revolucionaria se hizo notoria, y todos
Sabían quien era el causante. Todo el pueblo, con antorchas y horcas, acudieron a la
Alcaldía.
Era demasiada gente, y ni Forastero ni sus matones consiguieron escapar. Los ataron y
Los llevaron a la plaza y los ataron al árbol, dispuesto a ahorcarles.
Pero una última maldición pudo salir de la boca del demonio
<<
Que este pueblo y sus habitantes sean ceniza.Que esta gente y Santa Ira no sean mas que polvo y viento. Yo os condeno al olvido eterno, oscuro y frio.>>
Tiraron de las cuerdas y Forastero murió junto a sus compinches.
Algo pasó.
Ese mismo tres de agosto, se convirtió en un extraño invierno, la noche era fría y un
aullido de lobo sonó.
No había nada en el pueblo. Los columpios chirriaban al igual que las ventanas, y el
Viento se colaba en las casas. No había nadie, habían desaparecido todos en una noche
Ahora permanente.
Santa Ira se convirtió en un pueblo fantasma.
Los mapaches repelen el pueblo, los pájaros no sobrevuelan sus tejados. El grito de
La aldeana aun se escucha si se presta atención.

Si a vuestro pueblo llega un forastero de capa raída y sombrero Stenton…
Sed precavidos, podría ser Forastero…el demonio.


Espero que os haya gustado y hayais disfrutado con la lectura

Saludos mutantes desde Genosha.